27-11-2006: Presentación del nuevo Terminal de mano CN3
2005-09-27
Si se está preguntando cuál va a ser la nueva revolución en el sector de las tecnologías de la información, la respuesta es una sigla: RFID, o identificación por radiofrecuencia. En los últimos meses hemos sido testigos de la gran expectación que están levantando las etiquetas por radiofrecuencia y sus posibles aplicaciones.
Un estudio elaborado por la empresa de investigación IDC para Cisco Systems(r) indica que las empresas que afronten proyectos de etiquetado por radiofrecuencia primero deberían verificar que sus redes están preparadas para manejar la avalancha de datos que puede implicar la RFID.
El etiquetado por RFID es una forma económica y eficaz de capturar datos de las mercancías en tránsito, tanto si son coches de lujo transportados por una empresa de transportes como si se trata de alimentos destinados a los lineales de los supermercados.
No obstante, según IDC (en su estudio Planning for Proliferation: The Impact of RFID on the Network [Planificar para proliferar: los efectos de la RFID en la red]), es su rentabilidad y la consiguiente proliferación de etiquetas de RFID lo que puede conducir a una "sobrecarga" de datos en la típica red de las empresas.
En el mejor de los casos, puede crear problemas en el momento de procesar e interpretar los datos RFID y, en el peor, afectar a la capacidad de la red para manejar otras tareas fundamentales. Según IDC, existen tres factores que pueden originar problemas en el tráfico de red:
- La cantidad de etiquetas en circulación. Es evidente que en un almacén en el que se coloquen seis ordenadores por palet, si se pone una etiqueta en cada ordenador, en vez de una por palet, la cantidad de datos se multiplicará por seis.
- La cantidad de datos generados cada vez que se lee una etiqueta. Las etiquetas pueden solicitar de forma remota direcciones IP con información detallada sobre los productos, como el fabricante, el cliente, la entrega, el precio o la fecha de caducidad, entre otros.
- La cantidad de veces que se lee una etiqueta. Cada lectura genera un evento automatizado, como una notificación o una alerta. Eso puede ser útil, por ejemplo, en el momento de seguir las mercancías por toda la cadena de suministro, pero también puede provocar una cantidad de datos enorme.
Asimismo, la introducción de sistemas de RFID afecta al diseño de la red.
La red debe ser sólida, para proporcionar información en línea siempre que lo solicite una etiqueta. También debe ser segura, ya que la RFID acabará implicando el intercambio de información entre empresas distintas.
El almacenamiento debe ser flexible y escalable. La gestión de los dispositivos también resulta compleja, ya que es posible que la red tenga que prestar servicio a miles de lectores de etiquetas por radiofrecuencia.
Puede que todas estas cuestiones no parezcan demasiado importantes en muchas pruebas de RFID a pequeña escala, pero pueden resultar problemáticas a medida que se extiende la tecnología.
Destaquemos algunos fragmentos significativos del estudio: "La expansión de los sistemas de RFID es inevitable porque la proliferación por toda la cadena de suministro es una premisa fundamental para hacer realidad las ventajas de dichos sistemas. Es muy probable que el tráfico aumente a medida que la RFID se extienda por toda la cadena de suministro."
"Cuantos más actores de la cadena de suministro estén conectados al sistema, y cuantos más elementos estén etiquetados, más datos se generarán y se transmitirán por la red".
"El efecto de la RFID en el tráfico de la red requiere que ésta sea capaz de manejar las exigencias de la RFID en materia de volumen de datos y una mayor dependencia de la disponibilidad y seguridad".
IDC recomienda que las empresas prevean que sus redes sean lo más escalables posible antes de adoptar las tecnologías de RFID, y que luego comprueben los cuellos de botella a medida que implanten la tecnología.
Además, la red debería incorporar prestaciones inteligentes y de almacenamiento en el extremo de la misma, donde es probable que el efecto del tráfico de RFID se note más, y tener la gestión y la seguridad integradas a todos los niveles con la infraestructura del proceso de negocio.
Cisco lleva mucho tiempo trabajando para incorporar dichas prestaciones en sus tecnologías de red, y este mismo año anunció que entraba en el European RFID Centre para colaborar con las empresas europeas en el desarrollo de estrategias de implantación de etiquetas de identificación por radiofrecuencia.
El centro, ubicado en Bracknell (Reino Unido), también cuenta con el apoyo de empresas como Microsoft, Intel y Cable & Wireless. En enero de 2005 ofreció una primera presentación de aplicaciones de RFID para las empresas europeas, con demostraciones, seminarios, actos y servicios de asesoría.
Cisco también elabora estándares junto con EPCglobal Inc., la asociación del sector de los códigos electrónicos de productos (EPC).
Uno de los resultados de toda esa actividad es la "Cisco RFID-Ready Network", una red altamente integrada, tanto cableada como inalámbrica, que clasifica el tráfico EPC y establece prioridades en cualquier punto de la red.
Las redes de Cisco, flexibles, integrales y sólidas, están preparadas para trabajar con la forma en que la información se utiliza y se transmite por las empresas. Al permitir que esa información esté disponible por toda la organización, Cisco contribuye a facilitar el trabajo en la cadena de suministro, lo que resulta muy valioso para los minoristas, las administraciones y la industria en general.